lunes, 16 de junio de 2008

Enredos de alcoba sacuden Canadá!

OTAWA.-Bernard Côté, asesor político del ministro canadiense de Obras Públicas, Michael Fortier, dimitió el pasado martes después de haber admitido que había tenido una aventura

“Nada es peor que un fanático, sea religioso, político o moralista” (Abel Desestress)

POR TODA UNA MATA HARI

La agente inmobiliaria Julie Couillard ha causado la dimisión del ministro de Exteriores y del asesor político del de Infraestructuras por tráfico de influencias

OTAWA.-Bernard Côté, asesor político del ministro canadiense de Obras Públicas, Michael Fortier, dimitió el pasado martes después de haber admitido que había tenido una aventura con una agente inmobiliaria en 2007. Esta mujer trabajaba para la empresa Grupo Kevlar, que en aquella época participó en un concurso público para construir un nuevo edificio de oficinas para el Gobierno en Quebec, un proyecto de unos 19 millones de euros. Fue un directivo de Kevlar, Philippe Morin, quien presentó al asesor y a su amante en abril de 2007.

Hasta aquí, nada que distinga a esta historia de los cientos de dimisiones por líos de faldas y tráfico de influencias que se producen alrededor del mundo cada año. La diferencia en esta ocasión es que la agente inmobiliaria que ha causado la dimisión de Côté es Julie Couillard, de 38 años, ya conocida por los canadienses por ser la mujer que tumbó al ministro de Asuntos Exteriores el pasado 26 de mayo.

Nada más acabar su aventura con Côté, de dos meses de duración, Couillard conoció al que entonces era ministro de Industria, Maxime Bernier. Fue, de nuevo, el directivo de Kevlar Philippe Morin quien los presentó. En agosto de 2007, Canadá la descubrió del brazo de Bernier, el día en que este político tomaba posesión de su nuevo cargo de ministro de Asuntos Exteriores, en Ottawa. Con un sugerente vestido de tonos marrones, Couillard atrajo la atención de toda la prensa.

Ávidos de información, los periodistas descubrieron, a finales del mismo agosto, que Bernier había apuntado a Couillard como su esposa en un registro del Gobierno, para que como tal constara en viajes oficiales y gastos protocolarios. Desde ese momento, aunque no se habían casado, la novia del ministro hizo de consorte. Atendió, entre otras cosas, el Foro Diplomático en New Brunswick, donde se presentó a los embajadores de China y EE UU ante Canadá. En un viaje a Nueva York durante la Asamblea General de la ONU, llegó a cenar con el presidente de EE UU, George W. Bush.

El romance duró poco. En diciembre, el ministro y su esposa ya habían roto. Pero, curiosamente, Couillard siguió acompañando a su ex pareja en público. Más adelante, revelaría en una entrevista que había acordado permanecer con Bernier un año para “proyectar una imagen de estabilidad en su vida privada”. Así siguió hasta abril: galas benéficas, cenas con otras familias ministeriales y otros actos públicos.

Hasta que en abril de este mismo año la situación se volvió insoportable. La ex pareja decidió seguir caminos separados incluso en la vida pública. La despedida debió de ser amarga, porque el ministro se dejó unos documentos clasificados en el apartamento de Couillard y no volvió jamás a por ellos. Durante las cinco semanas en que estos papeles estuvieron en el piso de Couillard, Canadá descubrió quién era en realidad esta agente inmobiliaria. Una investigación del partido soberanista francófono Bloc Québécois reveló el oscuro pasado de una mujer cuya vida ha oscilado siempre entre el poder y el peligro.

Modelo en su juventud, había sido la novia de Tony Volpato, mafioso nacido en Padua e instalado en Montreal junto al clan de los hermanos Cotroni. A finales de los noventa se casó con Stéphane Sirois, miembro de los Ángeles del Infierno y traficante de drogas. En esta época, Sirois se convirtió en espía de la policía y ayudó a desmantelar la red de delincuencia y drogadicción de esta banda de motoristas.

El líder del Bloc Québécois, Gilles Duceppe, pidió explicaciones al ministro. “¿Pasó su acompañante las reglamentarias investigaciones de seguridad?”. Bernier le dijo que nada de aquello era asunto suyo y le acusó de ser “un vulgar cotilla”. Daba igual. Por aquel entonces, el ministro ya había echado en falta sus documentos, folios con información secreta sobre una reunión de la OTAN en la que iba a tomar parte en Bucarest. Dimitió el 26 de mayo.

El Partido Liberal ha acusado a Couillard de ser una verdadera Mata Hari, una agente secreta infiltrada en el Gobierno con oscuros motivos. “De verdad, me preocupa que con este tipo de Gobierno, la mitad de sus miembros han salido o se han acostado con la señora Couillard”, dijo el político Ujjal Dosanjh.

La ex amante del ministro ha acudido a los medios que la descubrieron para clamar venganza. Concedió una entrevista a la cadena de televisión TVA días antes de la renuncia de Bernier, para contar cómo había devuelto aquellos “importantes documentos” al Ministerio. Además, dijo, encontró “evidencias de que había micrófonos por toda la casa, incluso en la cama”. “Creen que soy malvada”, dijo. “Me siento humillada como mujer”.