lunes, 25 de agosto de 2008

Pasión por las joyas


“No existen deudas que no se paguen, ni pueblo que no las sufra” (Abel Desestress)

Actrices, princesas, esposas de políticos o iconos de la moda. Desde Victoria Beckham a Elizabeth Taylor, todas tienen en común una pasión: las joyas, que lucen en entregas de premios o galas benéficas. Forjadas por reyes o maridos acaudalados para hacer felices a sus esposas a lo largo de la historia, son la más fabulosa ostentación de belleza y poder.

No todas las estrellas de Hollywood se pueden permitir gastar su dinero en joyas. Ya se ha convertido en práctica habitual que las grandes empresas del sector como Cartier, De Beers y Chopard, presten a las estrellas sus creaciones en eventos importantes.

Actrices latinas como Penélope Cruz, Jessica Alba, Salma Hayek y Eva Longoria, destacan por lucir en esas ocasiones especiales «un glamour más cálido, más sensual, que resalta la relación íntima entre la mujer y la joya», según J. Hansen, responsable de la firma joyera H. Stern.

Un ejemplo de musa perfecta a la que prestar creaciones es la actriz británica Keira Knightley, quien lució una gargantilla de Bulgari durante la ceremonia de entrega de los Oscar de hace dos años. Al instante, Victoria Beckham quedó prendada de él y su marido David, se lo regaló por su cumpleaños. Un detalle de 16 millones de dólares compuesto de diamantes, rubíes, zafiros y esmeraldas que no está al alcance de muchos.

Para otros, la joyería es un negocio y una inversión fiable. Generación tras generación aumentan su valor haciéndose incluso incalculables en el mercado actual. Tal es el caso de Mouna Ayoub, habitual de la vida social Neoyorquina y ex mujer de Nasser Al Rachid, quien afirma que "Es una manera inteligente de invertir. Trato de comprar piezas importantes que siempre conservan su valor en el mercado".